domingo, 19 de diciembre de 2010

No todo es tan bonito siempre

Esta semana he estado muy desanimado, pues me cansa esa situación casi constante de falta de disciplina a la que los tiene acostumbrado el tutor, a esas clases en las que los alumnos hacen lo que les da la gana y donde los puedes ver jugando a los gormiti o intercambiando pulseras mientras el maestro explica, es decir, mientras él los está viendo hacer todo esto. ¿Es pasotismo? ¿es derrotismo? ¿es falta de autoestima? Son clases en las que los alumnos se faltan constantemente el respeto, se insultan, se pegan…y donde el tutor no actúa ni interviene casi nunca. ¿Cómo puedes castigar a un alumno a copiar 100 veces “no diré palabrotas” pero dejas que diga a otro compañero que lo escriba por él y cuando te lo entrega lo das por válido, haciendo la vista gorda (pues oye al primero decirle al segundo que le escriba lo que le ha pedido el maestro)?
Me desconcierta trabajar con un maestro que me dice que se programa “sobre la marcha” (le pedí la programación los primeros días de clase), que no tiene unas clases preparadas, no sé, una programación diaria que seguir, una secuenciación de contenidos, una organización de las clases… ¿cómo se le puede preguntar a los alumnos que por dónde vamos, que qué tema toca? Para mí esto es un sinsentido.
            En estas semanas estoy dando yo las clases, y desde el primer día les he dejado muy claro a los alumnos de todas las clases cuál es mi planteamiento, cuáles son mis normas: no voy a tolerar la falta de “disciplina” y que, además de la ejecución de los ejercicios físicos o de la correcta realización de las actividades teóricas voy a evaluar también la disciplina en el aula. Y entrecomillo “disciplina” porque, al decírselo a los alumnos, me dijeron “¿qué es eso? ¿evaluar la disciplina?”. Y preguntaban no porque no conociesen la palabra y su significado, sino porque para ellos era inconcebible que se pudiera evaluar la actitud frente a la asignatura, el comportamiento en general, la forma de estar en clase… He de decir aquí que todos acataron, aunque a regañadientes, las indicaciones que dí y se notó la diferencia de comportamiento y de resultados.
            Por otro lado me he sentido incomodo cuando, en alguna ocasión, he llamado la atención a los alumnos, o he hecho con ellos una reflexión sobre comportamientos inadecuados por su parte, cosas mal hechas, faltas de respeto entre ellos, etc., para ayudarles a reflexionar y que salga de ellos el cambio de actitud por entender que lo que hacen está mal, que hay otras formas mejores de hacer las cosas y de estar, y me he encontrado con el tutor poco menos que quitándome la autoridad, pues me decía delante de ellos “bah, da igual, déjalos”… Creo que hubiera sido más adecuado que me lo hubiera dicho después aparte, sin los alumnos delante.
            Quizás el problema está en que es el mismo maestro el que no valora la asignatura de Educación Física, pues, en ocasiones, los alumnos han pedido la hora de EF para estudiar exámenes de otras asignaturas “porque EF no es tan importante como otras asignaturas” (palabras textuales de los alumnos) y el maestro les ha dejado esas horas, dándoles la razón en esta idea… ¿Acaso él la considera una “maría”? Con muchos de sus comportamientos desde luego da pie a pensar eso…
            Seguiremos aprendiendo… aunque sea todo esto que creo que no debemos hacer…

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