viernes, 3 de diciembre de 2010

Por fin

Por fin esta semana he dado clase.
La verdad es que ha sido una semana “completita”. El miércoles los dos cursos de cuarto fuimos de excursión al Corte Inglés, donde nos dieron un desayuno y vimos una película de UNICEF.
Hasta allí fuimos andando, y la verdad es que me llamó la atención que los niños/as se portasen bien por el camino, ya que, como les gusta siempre hacer lo que quieren, pensé que el trayecto a pie sería un desastre. Íbamos dos adultos con cada clase. En el visionado de la película se portaron muy bien y estuvieron muy atentos; desayunando también fueron correctos, al igual que en la vuelta.
Creo que algunas  salidas pueden ser útiles para los alumnos, aunque pienso que lo más difícil es organizarlas y tener todos los cabos atados para que todo vaya bien. Sin duda, la edad del alumnado hace mucho, y es fundamental que la salida sea adecuada para los intereses de los niños, porque si  fueran a algo que les aburriera (por simple) o que no entendieran (por complejo) el objetivo de la salida no podría alcanzarse (aprender fuera del aula) y la salida en sí no tendría sentido.
Otro día, en cambio, y sin estar previsto, al faltar un profesor mi tutor me dijo que por qué no aprovechábamos esa hora para que yo diera una sesión de EF. Yo, por supuesto, dije que sí,  aunque no tenía nada preparado y era la última hora de la mañana. El tutor y yo habíamos quedado que daría las clases otro día, no ese, pero aproveché lo que había observado en las clases que había dado el profesor la semana anterior, las notas que ya había tomado sobre la programación y los conocimientos teóricos de la universidad. Los alumnos estaban ya cansados de toda la mañana de clase, así que estaban un poco inquietos. Inicialmente pensé en hacer un calentamiento general y otro específico, para pasar después a ejercicios de lanzamiento-recepción, pero como estaban cansados, no escuchaban y les costaba trabajo mantener la disciplina, nos limitamos a un calentamiento general un poco más centrado en la zona que íbamos a trabajar y después a realizar juegos para trabajar los lanzamientos. Jugaron a “cementerio”, y me sorprendió que respetaran las reglas del juego, que todos fueran conscientes de la importancia del juego limpio. Al finalizar la sesión estiraron, recogieron el material, se asearon y fueron a clase a por sus cosas para irse a casa.

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