sábado, 25 de diciembre de 2010

Seguiremos aprendiendo...

         Llega el final de las prácticas y, al igual que estamos evaluando a nuestros alumnos, quizás sea ya momento de poner negro sobre blanco nuestra evaluación. Por ello comienzo hoy a reflejar aquí algunas de mis opiniones. Analizaré el proceso de E/A y también haré una autoevaluación.
Proceso E/A:
-      En cuanto al proceso de enseñanza, para mí estas prácticas han sido un poco duras. He tenido que enfrentarme a un planteamiento completamente diferente del que yo tenía de la enseñanza, tanto de la ed. física como de otras materias.  Creo que el alumnado se adapta a diferentes formas de enseñarles (metodologías), es decir, a diferentes maneras de recibir la información (explicaciones), diferentes formas de trabajo en clase (actividades de los libros, investigaciones, búsquedas en internet, etc.), diferentes normas en el aula (libertad de actuación y movimiento, disciplina más estricta…) y fuera de ella (clases en el patio).
Al final, viendo los resultado en el aprendizaje de los/as niños/as, creo que no es cierto que se adapten “a todo”, ni creo que todas las metodologías sean buenas para favorecer su aprendizaje.
Creo que, en nuestro papel de profesor-tutor-guía en los aprendizajes, no debemos limitarnos a la transmisión de conocimientos que indica la enseñanza tradicional, porque es evidente que una mayor implicación de los alumnos eleva el nivel de significatividad de sus aprendizajes, pero también creo que una clase dejada demasiado “a su aire” impide a los alumnos desarrollarse al máximo de sus posibilidades.
Después de dos experiencias de prácticas, el curso pasado en 2º de Primaria, en un aula con mucha disciplina y normas, y este año principalmente con 4º, clase de la que es tutor mi profesor-tutor del colegio, con menos disciplina y más libertad de actuación en clase, sigo optando por clases más regladas como fórmula para facilitar los aprendizajes al alumnado.
En lo referente a las metodologías utilizadas para trabajar, en este curso de manera especial la Educación Física, considero que es muy acertado el uso del juego como herramienta para favorecer los aprendizajes, al hilo de la significatividad de los mismos. Los juegos siguen siendo en los alumnos de Ed. Primaria un elemento muy importante de su desarrollo, tanto físico como mental. Por eso, enseñarles a través de los juegos les ayuda a interiorizar los conceptos que queremos trabajar con ellos, favorecemos actitudes positivas hacia el deporte, la vida sana, y los valores que la actividad deportiva defiende y promulga (independientemente de la información que nos llega en estos días del mundo deportivo y el dopaje). La combinación de teoría (en el aula) y práctica (en el patio, cuando se puede) creo que ayuda a la asilimilación por parte de los chicos de todo aquello que queremos enseñarles. Prueba de ello es que algunos de los juegos y las actividades deportivas que les enseñé en las clases de Ed. Física luego las han utilizado en sus juegos de patio o incluso fuera del colegio.
Leyendo los blogs de otros compañeros veo que, en lo que respecta a materiales, la situación es muy variada. Creo, sin embargo, que, al igual que la Consejería de Educación se preocupa tanto por el tema de los ordenadores en las clases, la formación en nuevas tecnologías, etc., debería dar la justa importancia y valor a la asignatura de Educación Física en la formación global de los alumnos, debería defender y potenciar el deporte, pero no sólo desde fuera de los colegios, con las promociones de las actividades en los pabellones locales, sino dándole el valor y el reconocimiento que merece dentro del colegio. Todos los Centros deberían tener unas instalaciones deportivas adecuadas, en buenas condiciones, con abundancia de materiales y facilidad de acceso a todo el alumnado. Deberían existir también en todos los colegios materiales adaptados que permitan a los alumnos con problemas o discapacidades practicar el deporte, a veces su única manera de sentirse un poco menos “diferentes”.
Como hecho muy positivo creo que está muy bien que haya tantas sesiones de Ed. Física en el horario escolar. En mi Centro cada clase tiene 3 horas, lo que permite hacer un trabajo bastante profundo con ellos.

-      Como autoevaluación decir que creo haber evolucionado como docente. Haber trabajado, por fin, como maestro de Educación Física me ha permitido, ante todo, definir mi vocación profesional. Es la última vez que podemos acercarnos tanto a un aula hasta que comencemos nuestra vida profesional como maestros, y creo que es el momento en el que debemos sopesar todo lo aprendido, lo aplicado en las clases, los errores cometidos, los aciertos, las sensaciones… para poder decidir si realmente esta es nuestra profesión, si ser maestros de Educación Física es realmente lo que queremos ser.
En los diferentes días en los que he dado clase he probado diferentes métodos de trabajo, y he llegado a la conclusión, como ya he comentado, que una clase guiada con orden, disciplina y respeto es la que permite a los alumnos un mayor aprendizaje. He comprobado que no es útil ignorar a los alumnos que no se portan bien, pues, en mi caso, hablar con ellos con madurez, reflexionando sobre lo positivo y negativo de su actitud e invitándoles a tomar ellos la decisión de modificar o no su conducta ha provocado una actitud de respeto hacia mí. Si en un principio era sólo Antonio, tras dos o tres situaciones conflictivas pasé a ser “maestro”, y todo el grupo-clase tuvo una actitud mucho más respetuosa hacia mí.
Por otro lado, he aprendido que para programar las diferentes sesiones de Educación Física hay que tener en cuenta numerosos factores: no sólo la edad de los alumnos, sino también el nivel de madurez de esos alumnos (no siempre el que corresponde a su edad); los espacios, pues las características del colegio no siempre permite realizar las actividades como se programan: siempre hay que tener preparada una sesión “alternativa”, por si surge algún problema. Es lo que los maestros veteranos definen como “tener tablas”. No siempre se va a contar con materiales extraordinarios, pues podemos encontrarnos con colegios con pocos y en malas condiciones e incluso con colegios sin nada, donde hemos de ser capaces de elaborar materiales o encontrar recursos alternativos en el entorno. Tampoco los bloques de contenidos pueden darse en su orden, pues debemos ser capaces de alternarlos para dar al alumnado una formación amplia y completa en educación física, siguiendo un criterio lógico de progresión, tanto en la dificultad de los ejercicios como en la evolución física de los alumnos por su edad.
También hemos de tener en cuenta la existencia de alumnos con necesidades educativas especiales, pues tienen el mismo derecho que los demás a recibir una formación adecuada a sus características y necesidades. Para mí ha sido muy grato poder trabajar con tres niños autistas. Juanjo, el PT del colegio, ha confiado en mí y ha visto en mi presencia e implicación en los problemas de estos alumnos (he preguntado mucho sobre su problemática, he comentando con ellos posibles adaptaciones de las sesiones de Ed. Física para que participaran, etc.) una posibilidad para estos alumnos de participar en las sesiones  de ed. física. Al parecer, los alumnos después han expresado su alegría y satisfacción por poder participar en estas clases con los demás compañeros. Lo cierto es que han venido varias veces a clase, cuando normalmente lo hacen de forma ocasional.
En el aspecto en el que he tenido más problemas ha sido en la organización de los tiempos, y, por lo que he leído en los blogs de los demás, esta es la tónica general. Factores que ayudan a evitar este tipo de problemas creo que son el conocer los nombres de los alumnos ( es ridículo vernos llamar a unos y otros diciendo “shhh, el de la sudadera verde, eh, tú.. a ver, el de rojo, ¡para ya!…”. Conocer sus nombres ayuda a imponer la autoridad, y, por tanto, ayuda a que presten más atención y no se distraigan tanto. Y, si no de todos, al menos sí es útil conocer el nombre de los más conflictivos, y también de los líderes, pues ayudan en el desarrollo de la clase.
También afecta a los tiempos para dar la clase el tipo de actividad. Organizar una sesión con calentamientos demasiado largos, o con una parte principal con demasiados juegos o actividades que los exciten lleva irremediablemente a un descontrol del grupo, lo que dificulta el desarrollo de la actividad y arrastra todo el resto de la sesión, lo que suele obligar o a interrumpir algún ejercicio antes de tiempo o a reducir los tiempos de vuelta a la calma (relajación, respiración, estiramientos, flexiones….) o incluso limitar o tener que eliminar el momento de aseo después del ejercicio, con los riesgos que esto entraña para la salud de los niños.

Concluyo, pues, pensando que quiero ser maestro de Educación Física. Actualmente trabajo en otra cosa, pero estoy haciendo este gran esfuerzo porque era un sueño que esperaba poder realizar algún día. Estas prácticas específicas de Ed. Física confirman mi deseo de ser maestro de Ed. Física, y creo ser un maestro disciplinado, correcto, respetuoso con el alumnado y con sus características y diferencias, que organizo unas clases amenas en las que intento unir diversión, ejercicio y reflexión sobre los sanos principios que implica el deporte.
Evidentemente me falta experiencia, y vivir situaciones dificultosas que en mi Centro no se han producido, pero creo ser capaz de transmitir los conocimientos que pretendo enseñar al alumnado, y que estas enseñanzas provocan unos aprendizajes significativos para ellos, conocimientos que interiorizan y utilizan en su vida diaria.

Que nuestros alumnos aprendan, se diviertan, sean autónomos, felices y buenas personas deben ser nuestros objetivos.

Seguiremos aprendiendo…

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